domingo, 21 de septiembre de 2014

¿QUIÉN ES EL ESTORBO?

Hay una palabra que define a los malos ciclistas: estorbo. Y otra a los malos conductores: peligro. Si no quieres ser ni de los unos ni de los otros, tu palabra es respeto. Para adelantar a un ciclista, espera el momento y deja metro y medio entre tu vehículo y él. Y si vas en bici, circula pegado a la derecha y no hagas cambios bruscos de dirección. Porque la circulación tiene distintos puntos de vista, ponte en el lugar de los demás. Tu seguridad está unida a la suya". Reproduzco el texto entero para no sacar la primera frase de contexto, a ver si alguien percibe en dicho mensaje que se intenta hacer ver a los conductores que la bici no es un estorbo. ¿Qué no lo percibís? Vaya, pues no debieron preguntaros en la encuesta que me aseguró la directora general de tráfico, María Seguí, dice que hizo la empresa de publicidad que lo realizó.

Esta campaña de la DGT ya os sonará, no es nueva, es del año pasado, pero a pesar de las protestas de los colectivos pro bici se sigue manteniendo. Ayer en Unibike se celebró una ponencia sobre Seguridad Vial y Ciclismo seguida de una mesa redonda con María Seguí. Uno de los intervinientes le insistió a la directora en que llamar al ciclista "estorbo", así como los anuncios demasiado truculentos ("¿eh?” dijo la directora, como si no supiera qué significaba esa palabra) no contribuían mucho a la seguridad vial, ni de ciclistas, ni de conductores. La directora entonces dijo que el mensaje no decía que el ciclista fuera un estorbo, sino que lo que se intentaba era que precisamente no se viera como tal. Desde las sillas del público no pude evitar negar con la cabeza y ella me miró, con lo cual sospecho que cuando la abordé al acabar la mesa redonda sabía lo que le esperaba.

Le dije que no estaba de acuerdo con lo que había dicho, que el mensaje se lo puede tomar un desconsiderado como una licencia para saltarse las normas y no respetar la distancia de seguridad, y que era psicóloga y por ello sabía que el hecho simple de meter la palabra "estorbo" en la mente del conductor es perjudicial. A esto me contestó (más bien me estaba contestando mientras hablaba porque no me dejaba hablar) "pues aunque seas psicólogo..." lo que me faltaba, encima de autoritaria, ¡machista!. ”Psicóloga" le rectifico, y ella repite, corrigiéndose (menos mal) “psicóloga”, para seguir a continuación diciendo que "también hay psicólogos en la DGT" que "la gente de publicidad sabe lo que hace" y que "no va a estar supervisando todo, porque confía en los publicistas". Pues si no está pendiente de algo tan importante como el mensaje que se da a la población a través de los medios de comunicación, miedo me da qué otras decisiones puede tomar. Como insistía en que el mensaje era el que ella decía y no el que entiende todo el mundo, le dije que hiciera una encuesta preguntando a la gente qué piensa, y me dice que la han hecho, que eso hacen las empresas de publicidad... ¿me río o me echo a llorar?

Total, que al final la discusión quedó en nada pero yo no podía callarme ni perder esa oportunidad de decirle a la cara que no nos tomara por idiotas. El mensaje es claro, como le dije: un conductor con mala baba o mucha prisa que se encuentra con un ciclista no muy orillado a la derecha (sin pensar que quizá el arcén está impracticable o que estamos en ciudad y no se quiere arriesgar a que le cierre un conductor que vaya a girar a la derecha) piense que, como es un mal ciclista y por tanto un estorbo, está en su derecho de pasarle cerca para "darle una lección" con el consiguiente peligro. Eso sí, un ciclista que hace las cosas mal, es un “mal ciclista y un estorbo” mientras que conductor que juega con la vida de un ciclista no es un mal conductor, sino simplemente "peligro". ¿Misma vara de medir? ¿Quién es aquí el más débil?

Esto no fue lo único que me hubiera gustado decirle a la directora, porque al estar en la zona derecha del público y el micrófono más cerca de la zona izquierda, se pasó el turno de preguntas antes de que me cedieran el micrófono porque (por suerte) fueron muchos los que la interpelaron. Me hubiera gustado decirle que si estudió Medicina, o, si, por el contrario, se había leído un libro de “cómo manipular” porque al hacer su exposición inicial empieza (tras un buen "repaso" por parte del ponente de la European Cyclists Federation sobre lo poco que les preocupa a gobiernos como el español la seguridad del ciclista) diciendo que "como ahora han cambiado las cosas y se quiere arrinconar al coche...". Esta frase dice mucho de cómo piensa la directora: en su mente está "arrinconar" como en la de tantos conductores molestos con la presencia de las bicis en calles y carreteras. Ahí tenemos otra técnica de "vuelta a la tortilla" sin ningún tipo de base. ¿Quién está hablando de arrinconar al coche? Como ella bien dijo, más de la mitad de los españoles tenemos un permiso de conducir, y entre ellos se cuentan multitud de ciclistas, incluida yo, y no tengo intención para nada de arrinconar a mi propio coche al que en tantos viajes he cargado con mi bici. Ahora resulta que las víctimas van a ser los coches ¿y así pretende proteger a los ciclistas?

Ejerzo una profesión con vocación de ayuda a los demás, tal cual se supone que es el objeto de quien estudió Medicina, como la directora. Si añadimos que en teoría (aunque en la práctica sea justo al contrario) un político también se supone que tendría que tener vocación de ayuda al ciudadano, espero que a pesar de quererse imponer a toda costa, de no escuchar ni dar su brazo a torcer, la directora general de tráfico rectifique y quite de una vez esa campaña porque no sólo no sirve para evitar más accidentes, sino incluso para provocar más. Señora Seguí: los ciclistas vamos a seguir ahí, no nos van a arrinconar, así que si quiere bajar la siniestralidad, empiece a escuchar a los colectivos de ciclistas y a los de peatones. Que un ejecutivo llegue cinco minutos tarde a una reunión porque se ha encontrado ciclistas en su camino no es una tragedia, que por no esperar provoque una muerte, sí que lo es. ¿De qué lado está, tanto que dice que es ciclista? ¡Demuéstrelo! Y si no, el estorbo es usted.

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